Una transferencia de 600.000 euros delató a Mario Conde

Mario Conde llevaba 15 años trayendo su dinero poco a poco, como una hormiguita. Empezó con 3.000 euros y terminó con una media de un millón al año. Hasta que hace año y medio una transferencia fue su perdición: 600.000 euros que no pudo justificar ante el banco, que activo el servicio de prevención de blanqueo y terminó con una denuncia en Anticorrupción.

A partir de ahí, los agentes de la UCO siguieron su pista durante meses, convencidos de que el ex banquero traía de sus cuentas ocultas «lo que necesitaba en cada momento para sus gastos». El lunes, cuando le arrestaron, encontraron parte de estos fondos: 160.000 euros en efectivo, parte de su botín robado de más de 10 millones.

Durante 15 años estuvo repatriando dinero, aquel presunto botín del Banesto, a través de sociedades opacas, testaferros y mecanismos de engaño financiero. Sin embargo, fue aquel error cometido hace año y medio el que destapó las sospechas y le terminó costando el arresto.

CaixaBank recibió un ingreso de 600.000 euros desde la sociedad suiza Galloix Holding S.A. Esta sociedad era la propietaria final de sus dos principales tapaderas en España: Hogar y Cosmética Española y Demerquisa S.A.

La operación no se justificó debidamente y el banco avisó al Sepblac, el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales, que a su vez escribió un informe sobre las posibles irregularidades de esta actuación y lo denunció en la Fiscalía Anticorrupción. Después, el Ministerio Público encargó la investigación a la los agentes de Delincuencia Económica de la UCO de la Guardia Civil.

"Lo traía poco a poco"

Durante el año y medio siguiente, se constataron las sospechas. Mario Conde repatriaba dinero escondido en paraísos fiscales y cuentas en el extranjero, pero lo hacía poco a poco.

¿Cómo lo hacía? Principalmente, a través de facturación falsa. Es decir, sus empresas en España, sobre todo las dos de productos cosméticos, radicadas en Torrejón de Ardoz (Madrid) cobraban a las empresas extranjeras por servicios que en realidad nunca se prestaban.

Era el sistema más habitual para mover su patrimonio oculto, además de falsos préstamos o supuestas ampliaciones de capital. La sociedad extranjera ingresaba dinero en la española y el patrimonio volvía ya lavado a quien lo escondió.

Además de la transferencia de 600.000 euros, durante la investigación se detectó al menos otra de 750.000 a otra entidad bancaria y una tercera de 300.000.

El ex banquero también disponía de una sociedad en Luxemburgo dentro del entramado en el extranjero con el que procedió a repatriar más de 10 millones de euros a sus empresas en España. Con ese país ya son ocho los utilizados por el ex presidente de Banesto para mover el dinero de la entidad que se quedó y no devolvió, ni siquiera para cubrir la responsabilidad civil a la que fue condenado por los casos Banesto y Argentia Trust.

Países en los que operaba

Como informó ayer este diario, los otros países con los que trabajaba son Reino Unido, Islas Vírgenes Británicas, Países Bajos, Curaçao, Emiratos Árabes, Italia y Suiza. Gracias a las sociedades que tenía abiertas en estos países logró que el dinero generara importantes plusvalías, que luego fue trayendo a España desde 1999.

Ese año repatrió sólo 3.000 euros; al siguiente, 18.000, y la cifra fue aumentando, a medida que iba cogiendo más confianza, hasta que en los últimos años llegó a alcanzar alrededor de un millón de euros anuales.

Hoy se espera que la Guardia Civil pase a los siete detenidos a disposición del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, para que respondan por blanqueo de capitales, organización criminal, ocho delitos contra la Hacienda Pública y frustración de la ejecución de las sentencias del caso Banesto y Argentia Trust. El yerno del ex banquero, Fernando Guasch, fue puesto en libertad.

Fuente: elmundo.es