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La OCDE exige mayor transparencia y regulación en el deporte rey

El fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es mucho más que eso", dijo en un frase que hizo fortuna el gran Billy Shankly, el mítico entrenador del Liverpool. Tras él, otros han entendido que el fútbol es algo más que un juego. Por ejemplo, el GAFI (Grupo de Acción Financiera), que en un estudio publicado ayer habla del deporte rey como un lugar propicio donde blanquear dinero. Las conclusiones a las que llega este organismo de la OCDE son predecibles aunque inquietantes.

Siempre según la organización, el fútbol corre el riesgo de ser utilizado para blanquear dinero y resulta "atractivo" a los ojos de los "criminales". Ello es así por la importancia social y económica que ha ganado este deporte de masas en "los últimos doce años". Sólo en Europa, el fútbol mueve casi 14.000 millones de euros, el 0,1% del PIB de la UE. Ningún deporte se acerca tan siquiera a estas cifras. Las características del fútbol, además, son propicias para el mercado negro.

En primer lugar, el GAFI destaca que resulta fácil penetrar en este sector, donde se mueven grandes cantidades de dinero en apuestas y el flujo de dinero es continuo. Además, se trata de un deporte globalizado, donde son frecuentes las transferencias de capitales de unos países a otros, lo que facilita perder el rastro del dinero. "El control del origen o destino de los pagos es débil o inexistente", dice el informe. Así, los "clubes de fútbol son vistos por las redes criminales como un vehículo perfecto para blanquear dinero".

Y a pesar de que el fútbol es un negocio que mueve cantidades ingentes de dinero no deja de ser un deporte, donde el azar juega un papel determinante. Hace un año, el Chelsea perdió una final de la Champions League -la competición de clubes más importante a nivel europeo- porque uno de sus jugadores, Terry, resbaló al chutar un penalti. Por este detalle, el Chelsea perdió la oportunidad de ingresar millones de euros. Para el GAFI, la dificultad de predecir los resultados y beneficios que se generan en este deporte incentiva los "actos irracionales" y "fuera de control".

Por la naturaleza propia del juego, los clubes de fútbol suelen ser financieramente frágiles, ya que sus ingresos por televisión o publicidad dependen, en buena parte, de que un joven menor de 30 años consiga meter un balón entre tres palos. Tal "debilidad puede llevar a los clubes a aceptar dinero de inversores de dudosa credibilidad".

Y los dirigentes de los equipos suelen proceder de otros negocios y carecen de experiencia acerca del funcionamiento del fútbol, apunta el estudio. Aunque en los últimos años se ha profesionalizado. Además, en las grandes operaciones económicas aparecen agentes e intermediarios "que muchas veces operan sin licencia" y cuyo rol en las negociaciones no está nada claro.

El GAFI reclama que se establezca "un código de buenas prácticas", que ya existe en el Reino Unido, para facilitar cauces de comunicación entre los equipos de fútbol y sus respectivas agencias tributarias. Y reclaman una regulación homogénea a nivel internacional, que posibilite la transparencia y la profesionalización de los directivos.

Precisamente el GAFI ha publicado el estudio cuando en España ha trascendido que José Luis Pérez Caminero, ex jugador del Atlético de Madrid y ex internacional con la selección española, fue detenido el 23 de junio, por una supuesta vinculación con un red de narcotráfico y blanqueo de dinero. Tras prestar declaración, el juez lo dejo en libertad al no detectar riesgo de fuga.
Un juego con 265 millones de practicantes

¿Por qué el GAFI se preocupa del fútbol? Porque es el mayor deporte del planeta. Hay 38 millones de futbolistas en todo el mundo registrados y cinco millones de árbitros oficiales. Sin embargo, los jugadores no profesionales ascienden a 265 millones, casi ocho veces la población total de España.

Si bien el fútbol siempre ha sido popular, el GAFI constata que en los últimos años el volumen de negocio ha alcanzado cotas impensables hace tan sólo unos años. Los ingresos totales de las cinco ligas más importantes de Europa -la inglesa, española, alemana, italiana y francesa- ascendían en 1996 a 2.500 millones de euros. Diez años más tarde la cifra se ha incrementado un 68% hasta los 7.900 millones.

A este cambio han contribuido, sobre todo, la comercialización de los derechos de televisión, que supone la principal fuente de ingresos en la mayoría ligas europeas. En España, según un estudio de Deloitte, el 42% de los ingresos proceden de las televisiones. Otro 32%, de los sponsors y de la publicidad. La fuente de ingresos tradicional -la venta de entradas para los partidos y las cuotas de los socios- supone aún una parte importante pero cada vez más residual del negocio. Sólo el 26% de los ingresos del fútbol español se origina en las taquillas del estadio.

Los grandes beneficiarios de este boom son los futbolistas. Los clubes gastaron en 2007, 4.200 millones de euros para pagar los salarios de los jugadores.

Cinco días. 2 de julio de 2009.