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El blanqueo de dinero se fraguaba en locutorios

En Ecuador continúan las investigaciones en torno a la red de lavado de dinero proveniente del narcotráfico, la que, desde Europa, era manejada por la ecuatoriana Jenny Fasce Schumacker, quien residía diez años en España, país en el que –ante las autoridades– ha reconocido haber incurrido en ese delito, menos en terrorismo.

Las investigaciones en la denominada Operación Espejo datan del 2008. Dentro del proceso, Pablo Ruz, encargado del Juzgado Central de Instrucción número 5 de Madrid, ha indicado que solo en Ecuador esa red habría movido, entre el 2007 y lo que va del 2011, un monto mayor a los $ 25 millones en efectivo, pero la Policía cree que la cifra podría alcanzar los $ 80 millones si se suman papeles comerciales descubiertos (recibos, cheques, entre otros). En cambio, en España se habla de que la cifra manejada por la organización en diversos países podría ir de los 20 millones de euros (unos $ 29 millones) a los 200 millones de euros (unos $ 290 millones).

El juez identifica seis fases para la recaudación, el envío y la recepción del dinero, desde que era recibido en Europa hasta que era puesto en Sudamérica en cuentas de grupos narcodelictivos e incluso las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En Madrid, Fasce en compañía de Ricardo Vásquez Corrales y Óscar Mauricio Echavarría Zuleta, detenidos con ella en septiembre del 2010, se dedicaban a conseguir migrantes colombianos y ecuatorianos que por una paga mensual de 100 y 200 euros prestaban sus documentos para realizar envíos a sus países de origen. Con el fin de no despertar sospechas en las autoridades, los giros no pasaban de 1.000 euros. La mayoría de personas que accedían era reclutada en locutorios de varios sectores madrileños.

De la investigación en España se desprende que Jenny Fasce se movilizaba en el interior de ese país para receptar los dineros e incluso iba hacia Holanda y Bélgica. Por cada viaje fuera de Madrid ella ganaba 600 euros extras aparte del 3% o el 6% que cada grupo le pagaba según el capital reunido.

En Ecuador, el proceso era similar: varias personas conseguían individuos que prestaban su nombre para retirar envíos llegados desde Europa. Las indagaciones hicieron que la justicia española pidiera a la Fiscalía de acá que investigue a 23 personas cuyas cuentas bancarias estaban relacionadas “con blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico”.

Entre ellas estaban más de quince personas, incluso familiares de Fasce, procesadas por el delito de lavado de activos desde el 5 de octubre del 2010, pero todos se mantienen con la medida cautelar de presentarse cada ocho días ante el Juzgado Segundo de Garantías Penales de Pichincha. Dentro del expediente de la instrucción fiscal que se cerró hace 15 días consta la versión de un procesado: Juan Carlos Rosales Vinueza.

En su versión detalla cómo reclutaban a personas para cobrar los giros y que luego el dinero era enviado a Colombia.

El juez de Madrid Pablo Ruz indica que la organización en la que actuaba Jenny Fasce se dedicaba a recibir y enviar remesas (para blanqueo) que eran producto de beneficios que obtenían varios grupos de narcos al vender droga en Europa. Por eso a ella se la relacionó con el tráfico de estupefacientes y terrorismo.

El Universo. 27 de abril de 2011.